LA INMIGRACIÓN MÁS ALLÁ DE LAS PATERAS Y LAS VALLAS ...
LA INMIGRACIÓN MÁS ALLÁ DE LAS PATERAS Y LAS VALLAS - 3ª PARTE
Las condiciones humanitarias de los traslados en suelo marroquí centran la atención de todos pero pocos somos los que hacemos algo en el terreno de ayuda humanitaria a nivel mundial …
El problema es EL HAMBRE y LA MISERIA pero parece que nos empeñamos en buscar temas inverosímiles sobre cual discutir incesantemente.
El Reino de Marruecos por si mismo no esta preparado para hacer frente a toda la avalancha de sub-saharianos que emprenden viajes de hasta de un año a través del desierto para llegar a las mismas puertos de lo que creen será “el nuevo edén”.
Han vuelto a amerizar en costas canarias pateras con más “ilegales”. Esos inmigrantes no vienen de Marruecos sino de los puertos que ya mencionamos en la 2ª parte de este escrito, publicado hace unos días.
Hoy tuvimos ocasión de estar en el aeropuerto de Barajas y pudimos observar las puertas de salida de “Llegadas” en la planta inferior de la terminal 1. Como ya era de esperar, se veían numerosas caras indígenas o chinescas saliendo rápidamente con enormes bultos, sus miradas furtivas buscando caras de semejantes o familiares que habían venido a recibirles.
Lo que viene a indicar que mientras todos parecemos perdidos en el mar de noticias y denuncias sobre “las crueldades” de los vecinos del sur a los otros africanos de más allá del Sahara, España, y a través de su territorio la Unión Europea, sigue ingresando CADA DÍA millares de “ilegales” camuflados en vuelos como turistas procedentes de Ecuador, Colombia, Venezuela, Argentina o China (por nombrar unos pocos países).
No nos cansaremos a poner énfasis en lo que realmente ocurre como consecuencia del problema real. Creemos que nos equivocamos porque unos tenemos el asunto tan pegado a las narices que no vemos el panorama más allá de lo que creemos, mientras otros quizá vemos rentable recalcar aquello que causa polémica y mantiene vivo un debate estéril sobre supuestos problemas en los procedimientos.
Loable es la denuncia de Médicos Sin Fronteras sobre la penosa situación de los “ilegales” dejados a su suerte en la frontera argelino-marroquí. La ONG ha mostrado en repetidas ocasiones su voluntad de contribuir a buscar soluciones. Lo que ocurre es que la denuncia se hizo, a nuestro entender, para llamar la atención a la situación y buscar una solución, no para que sirva a los medios de comunicación para vender más prensa.
Lo ocurrido en las últimas semanas, tanto en las vallas de Ceuta y Melilla como en los campamentos en suelo marroquí vienen a demostrar que los “ilegales” se jugarían la vida, como ya se lo han jugado en sus largos trayectos desde sus tierras natales, para alcanzar “su tierra soñada”, Europa.
Si bien los acontecimientos han transcurrido con demasiada rapidez, lo que sería absurdo negar es que el Gobierno Español ha logrado algunos adelantos en la búsqueda de soluciones, compartiendo con la Unión Europea el peso de las acciones, sin eximir a Marruecos de sus responsabilidades. Ya dijimos que si España sabe llevar este asunto con un criterio de prioridades, encontrará en el Primer Ministro Jettou un interlocutor válido para la implantación de sustanciales mejoras en el tratamiento de asuntos bilaterales y en acuerdos entre la Unión Europea y Marruecos.
La inmigración, sin lugar a duda, es necesaria para el desarrollo de la Unión Europea. Las reticencias planteadas por algunos sectores cada vez tienen menos argumentos a favor, sobre todo si consideramos la visión de la Unión a medio-largo plazo. Si la Europa de los 25 ha decidido abrir negociaciones con Croacia y Turquía, con la posible incorporación de ésta última dentro de una década, las dificultades atribuidas a las discrepancias religiosas de las buenas relaciones con los países del Magreb pierden sustancia.
Cierto es que hay que establecer unas normativas y jamás se podrá aplicar el mismo rasero a los “ilegales” que a los que siguen los trámites pre-establecidos para su migración ordenada y de acuerdo a Ley. La presencia de los enviados de la Unión Europea en Maruecos debería repetirse, para que conozcan de primera mano las respectivas situaciones de países con elevado flujo de inmigración “ilegal” hacia la Unión Europea.
El establecimiento de una normativa europea para solicitar residencia con trabajo en los países de la Unión facilitaría la aplicación de controles colegiados en las fronteras de entrada de los ciudadanos de otros países terceros. Europa necesita a los inmigrantes, pero no todos los que tienen voluntad de venir serán aptos para los puestos de trabajo que la Unión puede ofrecer. Sin embargo, hay distintos grados de capacitación requerida, lo que abre un amplio abanico de oferta, tanto para inmigrantes no cualificados como otros con estudios mejor capacitados. Principalmente, y en aras de una política coherente de movilidad promulgada en el interior de la Unión, los potenciales inmigrantes deben poseer conocimiento de por lo menos dos lenguas oficiales de la Unión Europea, para facilitar su acoplamiento a más de uno de los países de la misma.
Los Efectos Positivos de la Inmigración Reglada
La organización de la inmigración permite aplicar unas prioridades europeas para la concesión de visados de trabajo y residencia a aquellos aspirantes que :-
Ofrezcan perfiles idóneos a las vacantes en la U E
Cumplan los requisitos y las normativas de la U E
Aporten un valor añadido a los países de la Unión
Tengan voluntad de integración a la Unión Europea
Ayuden a aportar ingresos para sus países de origen
Sirvan de enlace con sus familiares en países terceros
Este es el procedimiento que ha funcionado con aquellos emigrantes procedentes de países menos favorecidos hacia otros más desarrollados durante décadas. La única diferencia es que hoy el territorio receptor configura una veintena de países con más de 400 M de habitantes.
Además, los conocimientos requeridos no se limitan a la capacidad física, como en las migraciones de los años ’50 y ’60, sino que los aspirantes deben poseer cierto bagaje para adaptarse al uso de nuevas tecnologías y tendencias en las empresas involucradas en mercados globalizados.
Lo que se debe valorar sobre todo es la voluntad de cada aspirante a integrarse a las condiciones, costumbres y formas de trabajo aplicables en los países receptores de la Unión Europea. Algunos contarán con la clara ventaja de ya conocer el idioma, como es el caso de los Latinoamericanos con el español, o como los del Magreb con el francés.
Cada país de la Unión podrá ofrecer puestos acordes a las actividades que tienen vacantes. En España, por ejemplo, se emplean a los inmigrantes en el área de servicios, principalmente hostelería, en la construcción y en la agricultura. Para los empresarios de estos sectores, los inmigrantes resultan “mano de obra” barata que frecuentemente cubre sus necesidades temporales pero también pueden aportar un alto nivel de rotación, como veremos más adelante.
La capacitación de este potencial laboral es más fácil si conocen el español, ya que los planes de formación están diseña, España.
Las Implicaciones Negativas de la Libre Inmigración
La entrada libre a la Unión Europea de cualquiera que finalmente se establezca, sin cumplir un mínimo de requisitos, acabará obligando a los países receptores a imponer “restricciones arbitrarias” para paliar las avalanchas de “ilegales”, como ha ocurrido en las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos.
Un mínimo exigible permitirá establecer una organización natural según “la oferta y la demanda” en cada zona de la Unión. Además, si se sabe de antemano que al incumplir la normativa o violar la legislación europea, el aspirante podrá sufrir la prohibición de acceder a la Unión, ello por si mismo servirá de “regla disuasoria” para que los inmigrantes se salen las normas.
La presencia de grandes núcleos de población inmigrante sin actividad legal demostrable contribuye a crear “ghettos” de gentes del mismo país tercero. Entre ellos, intentan buscar salidas para sobrevivir y muchos caen en actividades cómodas “no declaradas” que aseguren ingresos y la satisfacción de sus “necesidades” y cada vez más crecientes “caprichos”. Esta es el ambiente ideal para que germine la prostitución, el tráfico de drogas, el hurto, la participación en bandas organizadas, etc.
Es conveniente decir que en el entorno de los “ilegales” procedentes de Latinoamérica es notable el rechazo entre si de “latinos” de distintas procedencias. Los colombianos pueden menospreciar a los ecuatorianos y los argentinos a los uruguayos, y así sucesivamente. Ese desdén entre distintas nacionalidades es el detonante de choques que parecen hacerse visibles con la organización de pandillas juveniles que han elevado la criminalidad en algunas poblaciones en España. La realidad es que los que actuamos en entornos laborales con presencia multirracial detectamos los efectos nocivos de “rivalidades” entre trabajadores inmigrantes de distintos orígenes.
Curioso es observar que esas rivalidades, además, vienen acompañadas por una reticencia de los inmigrantes, legales o no, de asumir paulatinamente los hábitos locales, sin por ello tener que olvidar sus costumbres o tradiciones. Esta situación tiende a que los inmigrantes no suelan mezclarse demasiado con sus “colegas” españoles.
El separatismo más destacado es el de la comunidad china que apenas se le ve en compañía de españoles. Se llega hasta a repudiar a los jóvenes chinos que se entremezclen con los de su edad de otras nacionalidades, incluidos españoles. El hermetismo de las distintas colonias chinas es infranqueable y un estudio minucioso de sus hábitos demuestra que aplican sus propias reglas en territorio español, con rígido orden jerárquico de sus organizaciones territoriales. Curiosamente, la mortandad de chinos en España es casi nula. ¿ Por qué será ?
En cuanto a los musulmanes, sus prácticas religiosas conducen a que la interacción sea más intensa alrededor de las mezquitas, aunque los marroquíes son más sociables que sus colegas argelinos.
Entre los latinoamericanos, habría que diferenciar los estratos sociales de procedencia ya que condiciona el grado de receptividad de la cultura europea. Los trabajadores que provienen de la clase menos favorecida de países como Ecuador vienen a España para trabajar y ganar dinero para mantener a sus familias en su país de origen. No suelen mezclarse socialmente y su ocio, como mucho será reuniones con familiares o conocidos en parques públicos o en casa de compatriotas.
Otros que disponen de mayor liquidez para el ocio o cuyos ingresos proceden de fuentes más lucrativas, como es el caso de algunos colombianos, venezolanos o brasileños optan por incorporarse a la vida nocturna de las ciudades donde viven, aunque de nuevo prefieren locales con “su comida” y “su música”.
La ausencia de una predisposición a conocer mejor la cultura del país receptor en toda su extensión y de hacer a los nativos partícipes de su cultura y sus costumbres, eleva barreras que a medio-largo plazo dificultarán una integración total en el entorno donde han decidido fijar sus residencias.
Si nos vamos a los sub-saharianos que apenas pueden comunicarse en español, francés o inglés, el problema se agrava. Llegan sin medios ni recursos, por lo que deben depender en un primer instante de la caridad (muchos ayuden a ONGs en las ciudades para comer) y acaban hacinados en pisos (hasta 15 o 20) que uno de ellos más solvente alquila. Al final, buscan ganarse unos Euros en la venta ambulante. Casi siempre, están indocumentados, al haber destruido su carné o pasaporte antes de cruzar ilegalmente la frontera. De esta manera, hasta la fecha, le ha valido para que no puedan establecer su país de origen y no poder ordenar su deportación a ésa.
El conjunto de “ilegales” llega a España con escaso bagaje para ocupar trabajos, lo que les relega a tareas agrícolas. Los que llegan a trabajar en hostelería y restauración a veces representan un serio contratiempo para los empresarios del sector, 1º por su desconocimiento del sector y falta de motivación, y 2º por el grado de rotación que tiene lugar.
La formación conveniente no siempre es ofrecida a éstos pero cuando los empresarios invierten en ellos, muchos aprenden y luego se marchan a otros trabajos. Eso ha desanimado a más de un empresario, negándose a seguir contratando a inmigrantes. Es la razón por el gran número de puestos vacantes en este sector.
En cuanto a la construcción, aún cuando las empresas cumplan los requisitos de seguridad, los trabajadores inmigrantes suelen saltarse las normas “a la torera”, como si en su país se tratara. Uno de los grandes defectos de algunos colectivos de inmigrantes es su hábito al alcohol a cualquier hora, poniendo en peligro su seguridad por ingerir bebidas alcohólicas en horario laboral. Además, al final de la jornada, es frecuente ver “collas” de obreros “empinando el codo” en bares o hasta en los andenes de tren. Es el caso de inmigrantes procedentes de la Europa del Este y de los países de Latinoamérica.
Por lo tanto, además de los problemas humanitarios de los africanos en territorio marroquí, en nuestro propio territorio vivimos problemas humanos individualizados de muchos “ilegales” así como de inmigrantes ya establecidos que necesitan de la atención de la autoridad competente. En estos casos, EL HAMBRE y LA MISERIA han dejado de ser el primer problema pero siguen actuando como si estuvieran con sus respectivos problemas sin resolver. Lo malo es que esa actitud de indiferencia hacia una adaptación e integración al país receptor acaba generando otros problemas que no sólo les afecta a ellos sino que esta implicando a la sociedad española.
Las cumbres de Salamanca y Barcelona deben aprovecharse para exponer a los estados latinoamericanos en el primero y a los mediterráneos en el segundo la postura española sobre la inmigración. Serán excelentes oportunidades para plantear ideas que acaben aplicándose en conjunto.
C
on un apoyo masivo de dos foros tan relevantes como la Cumbre Ibero-Americana y el Foro de Países Mediterráneos, España ganaría fuerza para proponer medidas europeas ante una posible reunión de países africanos, como se pretende celebrar en Marruecos.
Atendamos al problema desde el inicio y ordenemos prioridades dentro de una única estrategia que verdaderamente sirva para resolver este problema, que es humanitario, político, social, cultural y sobre todo de CONVIVENCIA.
El Reino de Marruecos por si mismo no esta preparado para hacer frente a toda la avalancha de sub-saharianos que emprenden viajes de hasta de un año a través del desierto para llegar a las mismas puertos de lo que creen será “el nuevo edén”.

Han vuelto a amerizar en costas canarias pateras con más “ilegales”. Esos inmigrantes no vienen de Marruecos sino de los puertos que ya mencionamos en la 2ª parte de este escrito, publicado hace unos días.
Hoy tuvimos ocasión de estar en el aeropuerto de Barajas y pudimos observar las puertas de salida de “Llegadas” en la planta inferior de la terminal 1. Como ya era de esperar, se veían numerosas caras indígenas o chinescas saliendo rápidamente con enormes bultos, sus miradas furtivas buscando caras de semejantes o familiares que habían venido a recibirles.
Lo que viene a indicar que mientras todos parecemos perdidos en el mar de noticias y denuncias sobre “las crueldades” de los vecinos del sur a los otros africanos de más allá del Sahara, España, y a través de su territorio la Unión Europea, sigue ingresando CADA DÍA millares de “ilegales” camuflados en vuelos como turistas procedentes de Ecuador, Colombia, Venezuela, Argentina o China (por nombrar unos pocos países).
No nos cansaremos a poner énfasis en lo que realmente ocurre como consecuencia del problema real. Creemos que nos equivocamos porque unos tenemos el asunto tan pegado a las narices que no vemos el panorama más allá de lo que creemos, mientras otros quizá vemos rentable recalcar aquello que causa polémica y mantiene vivo un debate estéril sobre supuestos problemas en los procedimientos.
Loable es la denuncia de Médicos Sin Fronteras sobre la penosa situación de los “ilegales” dejados a su suerte en la frontera argelino-marroquí. La ONG ha mostrado en repetidas ocasiones su voluntad de contribuir a buscar soluciones. Lo que ocurre es que la denuncia se hizo, a nuestro entender, para llamar la atención a la situación y buscar una solución, no para que sirva a los medios de comunicación para vender más prensa.Lo ocurrido en las últimas semanas, tanto en las vallas de Ceuta y Melilla como en los campamentos en suelo marroquí vienen a demostrar que los “ilegales” se jugarían la vida, como ya se lo han jugado en sus largos trayectos desde sus tierras natales, para alcanzar “su tierra soñada”, Europa.
Si bien los acontecimientos han transcurrido con demasiada rapidez, lo que sería absurdo negar es que el Gobierno Español ha logrado algunos adelantos en la búsqueda de soluciones, compartiendo con la Unión Europea el peso de las acciones, sin eximir a Marruecos de sus responsabilidades. Ya dijimos que si España sabe llevar este asunto con un criterio de prioridades, encontrará en el Primer Ministro Jettou un interlocutor válido para la implantación de sustanciales mejoras en el tratamiento de asuntos bilaterales y en acuerdos entre la Unión Europea y Marruecos.
La inmigración, sin lugar a duda, es necesaria para el desarrollo de la Unión Europea. Las reticencias planteadas por algunos sectores cada vez tienen menos argumentos a favor, sobre todo si consideramos la visión de la Unión a medio-largo plazo. Si la Europa de los 25 ha decidido abrir negociaciones con Croacia y Turquía, con la posible incorporación de ésta última dentro de una década, las dificultades atribuidas a las discrepancias religiosas de las buenas relaciones con los países del Magreb pierden sustancia.
Cierto es que hay que establecer unas normativas y jamás se podrá aplicar el mismo rasero a los “ilegales” que a los que siguen los trámites pre-establecidos para su migración ordenada y de acuerdo a Ley. La presencia de los enviados de la Unión Europea en Maruecos debería repetirse, para que conozcan de primera mano las respectivas situaciones de países con elevado flujo de inmigración “ilegal” hacia la Unión Europea.
El establecimiento de una normativa europea para solicitar residencia con trabajo en los países de la Unión facilitaría la aplicación de controles colegiados en las fronteras de entrada de los ciudadanos de otros países terceros. Europa necesita a los inmigrantes, pero no todos los que tienen voluntad de venir serán aptos para los puestos de trabajo que la Unión puede ofrecer. Sin embargo, hay distintos grados de capacitación requerida, lo que abre un amplio abanico de oferta, tanto para inmigrantes no cualificados como otros con estudios mejor capacitados. Principalmente, y en aras de una política coherente de movilidad promulgada en el interior de la Unión, los potenciales inmigrantes deben poseer conocimiento de por lo menos dos lenguas oficiales de la Unión Europea, para facilitar su acoplamiento a más de uno de los países de la misma.
Los Efectos Positivos de la Inmigración Reglada
La organización de la inmigración permite aplicar unas prioridades europeas para la concesión de visados de trabajo y residencia a aquellos aspirantes que :-
Ofrezcan perfiles idóneos a las vacantes en la U E
Cumplan los requisitos y las normativas de la U E
Aporten un valor añadido a los países de la Unión
Tengan voluntad de integración a la Unión Europea
Ayuden a aportar ingresos para sus países de origen
Sirvan de enlace con sus familiares en países terceros
Este es el procedimiento que ha funcionado con aquellos emigrantes procedentes de países menos favorecidos hacia otros más desarrollados durante décadas. La única diferencia es que hoy el territorio receptor configura una veintena de países con más de 400 M de habitantes.
Además, los conocimientos requeridos no se limitan a la capacidad física, como en las migraciones de los años ’50 y ’60, sino que los aspirantes deben poseer cierto bagaje para adaptarse al uso de nuevas tecnologías y tendencias en las empresas involucradas en mercados globalizados.

Lo que se debe valorar sobre todo es la voluntad de cada aspirante a integrarse a las condiciones, costumbres y formas de trabajo aplicables en los países receptores de la Unión Europea. Algunos contarán con la clara ventaja de ya conocer el idioma, como es el caso de los Latinoamericanos con el español, o como los del Magreb con el francés.
Cada país de la Unión podrá ofrecer puestos acordes a las actividades que tienen vacantes. En España, por ejemplo, se emplean a los inmigrantes en el área de servicios, principalmente hostelería, en la construcción y en la agricultura. Para los empresarios de estos sectores, los inmigrantes resultan “mano de obra” barata que frecuentemente cubre sus necesidades temporales pero también pueden aportar un alto nivel de rotación, como veremos más adelante.
La capacitación de este potencial laboral es más fácil si conocen el español, ya que los planes de formación están diseña, España.
Las Implicaciones Negativas de la Libre Inmigración
La entrada libre a la Unión Europea de cualquiera que finalmente se establezca, sin cumplir un mínimo de requisitos, acabará obligando a los países receptores a imponer “restricciones arbitrarias” para paliar las avalanchas de “ilegales”, como ha ocurrido en las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos.
Un mínimo exigible permitirá establecer una organización natural según “la oferta y la demanda” en cada zona de la Unión. Además, si se sabe de antemano que al incumplir la normativa o violar la legislación europea, el aspirante podrá sufrir la prohibición de acceder a la Unión, ello por si mismo servirá de “regla disuasoria” para que los inmigrantes se salen las normas.
La presencia de grandes núcleos de población inmigrante sin actividad legal demostrable contribuye a crear “ghettos” de gentes del mismo país tercero. Entre ellos, intentan buscar salidas para sobrevivir y muchos caen en actividades cómodas “no declaradas” que aseguren ingresos y la satisfacción de sus “necesidades” y cada vez más crecientes “caprichos”. Esta es el ambiente ideal para que germine la prostitución, el tráfico de drogas, el hurto, la participación en bandas organizadas, etc.Es conveniente decir que en el entorno de los “ilegales” procedentes de Latinoamérica es notable el rechazo entre si de “latinos” de distintas procedencias. Los colombianos pueden menospreciar a los ecuatorianos y los argentinos a los uruguayos, y así sucesivamente. Ese desdén entre distintas nacionalidades es el detonante de choques que parecen hacerse visibles con la organización de pandillas juveniles que han elevado la criminalidad en algunas poblaciones en España. La realidad es que los que actuamos en entornos laborales con presencia multirracial detectamos los efectos nocivos de “rivalidades” entre trabajadores inmigrantes de distintos orígenes.
Curioso es observar que esas rivalidades, además, vienen acompañadas por una reticencia de los inmigrantes, legales o no, de asumir paulatinamente los hábitos locales, sin por ello tener que olvidar sus costumbres o tradiciones. Esta situación tiende a que los inmigrantes no suelan mezclarse demasiado con sus “colegas” españoles.
El separatismo más destacado es el de la comunidad china que apenas se le ve en compañía de españoles. Se llega hasta a repudiar a los jóvenes chinos que se entremezclen con los de su edad de otras nacionalidades, incluidos españoles. El hermetismo de las distintas colonias chinas es infranqueable y un estudio minucioso de sus hábitos demuestra que aplican sus propias reglas en territorio español, con rígido orden jerárquico de sus organizaciones territoriales. Curiosamente, la mortandad de chinos en España es casi nula. ¿ Por qué será ?
En cuanto a los musulmanes, sus prácticas religiosas conducen a que la interacción sea más intensa alrededor de las mezquitas, aunque los marroquíes son más sociables que sus colegas argelinos.
Entre los latinoamericanos, habría que diferenciar los estratos sociales de procedencia ya que condiciona el grado de receptividad de la cultura europea. Los trabajadores que provienen de la clase menos favorecida de países como Ecuador vienen a España para trabajar y ganar dinero para mantener a sus familias en su país de origen. No suelen mezclarse socialmente y su ocio, como mucho será reuniones con familiares o conocidos en parques públicos o en casa de compatriotas.

Otros que disponen de mayor liquidez para el ocio o cuyos ingresos proceden de fuentes más lucrativas, como es el caso de algunos colombianos, venezolanos o brasileños optan por incorporarse a la vida nocturna de las ciudades donde viven, aunque de nuevo prefieren locales con “su comida” y “su música”.
La ausencia de una predisposición a conocer mejor la cultura del país receptor en toda su extensión y de hacer a los nativos partícipes de su cultura y sus costumbres, eleva barreras que a medio-largo plazo dificultarán una integración total en el entorno donde han decidido fijar sus residencias.
Si nos vamos a los sub-saharianos que apenas pueden comunicarse en español, francés o inglés, el problema se agrava. Llegan sin medios ni recursos, por lo que deben depender en un primer instante de la caridad (muchos ayuden a ONGs en las ciudades para comer) y acaban hacinados en pisos (hasta 15 o 20) que uno de ellos más solvente alquila. Al final, buscan ganarse unos Euros en la venta ambulante. Casi siempre, están indocumentados, al haber destruido su carné o pasaporte antes de cruzar ilegalmente la frontera. De esta manera, hasta la fecha, le ha valido para que no puedan establecer su país de origen y no poder ordenar su deportación a ésa.
El conjunto de “ilegales” llega a España con escaso bagaje para ocupar trabajos, lo que les relega a tareas agrícolas. Los que llegan a trabajar en hostelería y restauración a veces representan un serio contratiempo para los empresarios del sector, 1º por su desconocimiento del sector y falta de motivación, y 2º por el grado de rotación que tiene lugar.
La formación conveniente no siempre es ofrecida a éstos pero cuando los empresarios invierten en ellos, muchos aprenden y luego se marchan a otros trabajos. Eso ha desanimado a más de un empresario, negándose a seguir contratando a inmigrantes. Es la razón por el gran número de puestos vacantes en este sector.
En cuanto a la construcción, aún cuando las empresas cumplan los requisitos de seguridad, los trabajadores inmigrantes suelen saltarse las normas “a la torera”, como si en su país se tratara. Uno de los grandes defectos de algunos colectivos de inmigrantes es su hábito al alcohol a cualquier hora, poniendo en peligro su seguridad por ingerir bebidas alcohólicas en horario laboral. Además, al final de la jornada, es frecuente ver “collas” de obreros “empinando el codo” en bares o hasta en los andenes de tren. Es el caso de inmigrantes procedentes de la Europa del Este y de los países de Latinoamérica.
Por lo tanto, además de los problemas humanitarios de los africanos en territorio marroquí, en nuestro propio territorio vivimos problemas humanos individualizados de muchos “ilegales” así como de inmigrantes ya establecidos que necesitan de la atención de la autoridad competente. En estos casos, EL HAMBRE y LA MISERIA han dejado de ser el primer problema pero siguen actuando como si estuvieran con sus respectivos problemas sin resolver. Lo malo es que esa actitud de indiferencia hacia una adaptación e integración al país receptor acaba generando otros problemas que no sólo les afecta a ellos sino que esta implicando a la sociedad española.Las cumbres de Salamanca y Barcelona deben aprovecharse para exponer a los estados latinoamericanos en el primero y a los mediterráneos en el segundo la postura española sobre la inmigración. Serán excelentes oportunidades para plantear ideas que acaben aplicándose en conjunto.
C
on un apoyo masivo de dos foros tan relevantes como la Cumbre Ibero-Americana y el Foro de Países Mediterráneos, España ganaría fuerza para proponer medidas europeas ante una posible reunión de países africanos, como se pretende celebrar en Marruecos.Atendamos al problema desde el inicio y ordenemos prioridades dentro de una única estrategia que verdaderamente sirva para resolver este problema, que es humanitario, político, social, cultural y sobre todo de CONVIVENCIA.
Fernando Fuster-Fabra
Consultor Relaciones Internacionales

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